El neuromarketing – ¿por qué una marca nos gusta sin que sepamos muy bien por qué?

Las marcas quieren conocer en profundidad la reacción de los consumidores ante sus productos. Para poder vender mejor, la clave es el neuromarketing.

 

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Gracias al neuromarketing es posible conocer y casi predecir el comportamiento que tendrá el consumidor ante nuestra marca o producto. Se basa en técnicas adoptadas de la neurociencia para saber cómo el cerebro humano reacciona ante ciertos estímulos para luego adaptar éstos a lo que nosotros queremos transmitir. Esto lleva a que prefiramos la marca roja a la azul. Aunque las dos sirvan para lo mismo y funcionen bien. El precio es aproximadamente el mismo, o el de la marca azul podría ser incluso un poco inferior. Pero seguimos comprando la marca roja. Algunos de nosotros incluso somos capaces de cambiar de tienda al ver que el establecimiento sólo ofrece la marca azul.

Hoy en día no se trata solo de vender. Se trata de ofrecer nuestro producto de forma que los consumidores lo asocien con valores positivos: la familia, la calidad, la naturaleza, lo artesanal, lo saludable; y que creen un vínculo emocional con la marca. Estos valores pueden ser comunicados de forma directa y explícita (Coca-cola, destapa la felicidad) o a través de otros inputs, como el color del logotipo, su forma, el packaging, la velocidad a la cual se locuta el anuncio de radio.

¿Cómo funciona el neuromarketing?

Primero que todo queremos dejar claro que la clave del neuromarketing es el estudio. Se trata de un conjunto de técnicas que investigan el comportamiento de los consumidores ante varios estímulos y la intervención del cerebro en los procesos de compra y, por lo tanto,forma parte de la rama de la investigación del consumidor. Se trata de ver cómo el consumidor reacciona, de forma consciente o no, ante nuestra marca y comunicación y cómo se la presentamos. Descubrir esto nos permite adaptar nuestra comunicación global y nuestra imagen a lo que nosotros queramos comunicar. El objetivo es incrementar el nivel de efectividad de nuestras acciones e inversiones. Perfeccionar nuestra marca para dotarla de valores y atributos que por sí sola tal vez no tendría.

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Para estudiar correctamente el papel del cerebro en el proceso de compra de nuestro producto hace falta un equipo calificado, con conocimientos de mercadotécnia y neurociencia. Pero algunos conocimientos ya son muy conocidos o se basan en la lógica. Por ejemplo, podemos aplicar los colores que se adapten más a nuestra comunicación, teniendo en cuenta que los azules nos transmiten frescura, pero también lealtad y confianza. El verde se asocia con la naturaleza, la armonía y la frescura. El rojo significa felicidad, amor y pasión. Pero también puede simbolizar el peligro, el fuego y la violencia. El amarillo es un color que transmite mucha energía y felicidad. Es el color del sol y puede servir para llamar la atención del consumidor de forma muy efectiva.

Ya veis que tan solo con colores nos es posible llegar mucho más allá de lo que transmite el producto en su esencia. Pero las técnicas siguen evolucionando y así también lo hace el deseo de las marcas para conocer en mayor profundidad a su público para hacerse un hueco en su cabeza.

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